domingo, 13 de enero de 2008

The Shot with No Name


Si Europa fuese un castillo Galicia sería su baluarte más adelantado. Un torreón rodeado por el Atlántico erigido sobre rocas antiguas y olvidado de la mano de Dios

Como entrada secreta a este torreón nos sirve Vigo, ciudad que durante centurias ha procurado refugio a contrabandistas, buscadores de tesoros y corsarios

Los primeros pobladores eligieron la colina del Castro como residencia. Aún hoy permanecen las ruinas de sus austeras viviendas circulares

Descendiendo de este promontorio nos encontramos en el mirador de Rande, desde el que herrumbrosos cañones apuntan nostalgicos a la ría, de cuyo fondo fueron recuperados por buzos profesionales

Constituyen el escaso rédito de numerosas expediciones de aventureros venidos de todos los rincones del mundo en busca del mayor tesoro de la historia

Desde el mirador baja una escalinata de piedra que nos deja en la plaza del Ayuntamiento. Este se aloja en un monstruoso edificio coronado por una torre cuadrangular que domina maliciosamente el centro de la ciudad. Un magnífico engendro arquitectónico icono de los peores valores de la urbe

Al lado del ayuntamiento sobrevive otro edificio significativo: La Panificadora; sus imponentes silos de hormigón valientemente construidos sin ninguna pretesión hornamental simbolizan la llegada del progreso y la racionalidad a un pais regido por la superstición

-La Panificadora es centro de acendradas discusiones urbanísticas entre los que pretenden el derribo del inmueble para construir un casino o su restauración para convertirlo en museo, pero esto es harina de otro costal-

Rodeando el ayuntamiento por la derecha, pasamos junto a los restos del castillo de San Sebastian, y vemos la entrada a una galería subterranea que en el pasado sirvía a los privilegiados como via de escape cuando la situación se volvía complicada

La situación se volvía complicada a menudo: por ejemplo en 1585, Drake, que se dirigía a saquear las Americas con una flota de diecinueve navios decidió hacer una parada en Vigo, saquear la ciudad y quemarla hasta los cimientos

Hoy la entrada del permanece permanece toscamente tapiada con ladrillos, para evitar que yonquis, prostitutas y otros parias la utilicen con propósitos menos épicos

Los yonquis, las putas y los parias tenían su emporio en la cercana Rua do Placer, una empinada calle que nos introduce en el casco antiguo. En los ya lejanos 80 del siglo XX, cuando la heroina causaba furor, habría sido poco aconsejeble recorrer esta vía a ciertas horas

Hoy en día los yonquis han muerto y las prostitutas no se asoman mucho a la calle. Si uno tiene curiosidad puede colarse por el humbral de uno de estos putiferios y espiar en la penumbra la decadencia que asola el lugar y a los que lo habitan

Viendo el demacrado aspecto de las meretrices uno se puede hacer una idea de la portentosa virilidad de los clientes que las mantienen en el negocio. Hace falta ser muy macho y haber pasado muchos meses en alta mar para no desanimarse ante tan triste espectaculo

Al final de Placer desembocamos en Alfonso XII, única de entre las calles de Vigo desde la que se puede contemplar la Ría. La incompetencia más enconada unida a los intereses especuladores más viles pueden lograr que en una ciudad aterrazada sobre una colina a orillas de tan bello litoral se vea privada casi por completo del deleite visual

Por desgracia este es el caso de mi ciudad, cuya única salvación sería el derribo violento de la mayoría de sus edificios, para poder cambiar el trazado de las calles. Puestos a ello podría organizarse de tal manera que los culpables del atropello arquitectónico y sus familiares cercanos quedaran sepultados bajo los escombros

En la calle Alfonso XII se encuentra el olivo centenario que sirve de escudo a la ciudad. El clima privilegiado de la Ría de Vigo, propiciado por las cálidas Corrientes del Golfo permite que un arbol oriundo de latitudes meridionales florezca en Galicia

Si su emblema es el olivo, el lema de la ciudad reza: "Fiel, Leal y Valerosa". Este honorable título fue concedido por las cortes de Cadiz en 1809, durante la guerra de Independencia

De todas las plazas fuertes españolas Vigo fue la última en someterse a las tropas Napoleonicas, y la primera en ser liberada con ayuda, principalmente, del pueblo armado con armas improvisadas, fusiles robados a los propios franceses y cartuchos elaborados mujeres, niños, clérigos y todo aquel que no pudiese empuñar un arma

El 29 de marzo de 1809, hace ahora casi doscientos años, ante la negativa de los franceses a entregar las armas la turba estrechó el cerco sobre las murallas de la ciudad

Un viejo marinero del Arenal, enardecido por un impulso patriotico se precipíto con un hacha sobre la sólida puerta de Gamboa. Intentando abatirla le asesto numerosos golpes hasta ser fulminado por el disparo de un tirador francés

El valeroso Cachamuiña, capitan de las fuerzas españolas, se precipitó bajo el fuego enemigo, tomó el hacha de las manos del heroe moribundo y con brutal determinación golpeó la puerta hasta derribarla, permitiendo a los guerrilleros entrar en la ciudad y rendir a los franceses


Ya no existe la puerta de Gamboa -las murallas fueron sacrificadas por el bien del progreso- pero la calle conserva el nombre del épico escenario. Ascendiedo por ella (más cuestas, Vigo es el San Francisco gallego, la debilidad de cuerpo o de mente se paga con la vida, pero gracias a la desafiante orografía las jovenes viguesas pueden lucir orgullosas sus turgentes nalgas) llegamos a la concatedral de Santa María


Vigo tiene el dudoso honor de ser la mayor ciudad de España que carece de catedral, también es la mayor ciudad que no es capital de provincia


La concatedral alberga al Cristo de la Victoría. La leyenda dice que su intervención fue decisiva para derrotar a los franceses en 1809. El Cristo, -también conocido como "el de la Sal", por haber sido rescatado del mar por un velero transportando dicho producto, despues de ser arrojado al liquido elemento para evitar su captura por piratas ingleses- fue donado a la ciudad por Marcó de Pont, industrial catalán afincado en Vigo en el siglo XVIII


Marcó, entre otras empresas, fomentó el flete de numerosos buques corsarios que surcaban las aguas del Atlántico haciendo presa de los mercantes ingleses cuya ruta les acercaba inevitablemente a la costa gallega. El corso era una actividad arriesgada pero muy lucrativa, que tuvo un peso importante en el progreso de la ciudad


De la plaza de la concatedral parte la calle Real, más conocida como "Vinos". En ella me inicié como alcoholico eventual a la tierna edad de catorce años


Mis amiguitos y yo subíamos y bajábamos por la calle, tímidos al principio, sabedores de que hacíamos algo inadecuado, al tiempo que cumplíamos con nuestro deber de adolescentes


Era posible ser asaltado por borrachos mayores que nosotros, o atracado por los numerosos yonquis que aún campaban a sus hanchas buscando presas fáciles para financiar sus estilos de vida


Aún así recorríamos la calle y los callejones aledaños, para introducirnos en oscuros bares y pubs donde sonaban Nirvana, Siniestro Total, Los Suaves, Iron Maiden o dependiendo del local , Mecano, Seguridad Social, e incluso Las Amistades Peligrosas. Nuestros pequeños cuerpos y diminutos bolsillos limitaban nuestras posibilidades alcoholicas al multicolor mundo de los chupitos, principalmente


Nos infligíamos combinaciones de productos que hoy por hoy nos conducirían al tanatorio. Tequilas en el "Johny´s", flameantes Carajillos en el "Años 20", Tumbadiós en el "Montevideo" (más conocido como "El Tumba"). Los Mistelas de "El Huevo" eran servidos acompañados de un huevo cocido que deglutíamos sazonado con sal y pimienta. Cerebritos, Chupa-Chups, Piruletas y Pitufos, dejaban paso a B52´s, Bombas, Cohetes, Kamikazes e Infernales


Descendían por los gaznates para irse mezclando en nuestras púberes barriguitas, calentandolas con un fueguecillo no indigno del inefable Flameado de Moe


En el reino de los chupitos, los reyes eran sin duda los legendarios Triple Secos, Sambuccas, y Absentas. La capital de este reino era "El Garito", un cuchitril de 2x2 especializado en chupitos.


El espacio lo ocupaba casi por completo la barra -de manera que se pedía la bebida casi desde la calle- y las paredes las cubrían estanterías plenas de variopintas botellas, centenares de vasos de chupito, por supuesto, y un enorme cartel rotulado sin mucho afán donde, casi con despondencia, se hacía inventario del producto ofertado


Los nombres ya conocidos se mezclaban con otros originales y soeces, de la suerte de Chochopelao, Orgazmo, Pezóndemonja, Curasalido y un largo y ominoso etcétera


A menudo la parroquia encargaba monumentales partidas de chupitos sencillos, de simple licor de fruta por los que se hacía precio especial. Cincuenta chupitos surtidos por 2500 pesetas. Por un lado de ganaba tiempo y se ahorraba dinero y por el otro se acortaba la vida


Durante años acudir a "El Garito" significaba un punto de inflexión en la noche. Con el tiempo cambié de amigos y de gustos musicales, pero seguí fiel al exiguo antro


Con el tiempo también, perdí el miedo a la jungla nocturna, y me convertí en alquien a quien temer. No me hice yonqui, ni asaltaba a menores iniciandose en el alcoholismo. Mi valor se reducía a la destrucción de la propiedad, pública o privada


Asociado con un camarada de Teis - barrio de pescadores reputado el mas temible de la ciudad - arrancabamos retrovisores, reventabamos portales, siliconizabamos cerraduras, pipeabamos porteros automáticos, apedreabamos escaparates y nos colábamos alguna vez en el Hospital Municipal para vaciar extintores creando una cortina de humo con el que cubrir la retirada de nuestra expedición destructora


Los ataques se producian entre carcajadas aquellas noches en que no lográbamos seducir a alguna incauta para liberar nuestra virilidad juvenil - Lo que era el caso la mayoría de las veces - Con torcidos renglones escribíamos nuestra modesta página en la historia violenta de la urbe


Una noche, mi amigo y yo discutíamos acaloradamente en "El Garito". No lograbanos decidir cual de entre de todo el repertorio, era el chupito más potente, el de efectos más mortíferos


Finalmente un espontaneo se introdujo en la conversación y resolvió nuestras dudas diciendo: "El chupito más duro es El Chupito Sin Nombre"


Sin necesidad de mediar palabra nos dirigimos a la barra (nos bastó con darnos la vuelta) y encargamos dos unidades del temible brebaje. El barman nos miró circunspecto y los preparó. Para ello se ocultó agachandose detrás de la barra, impidiendonos así descubrir los ingredientes secretos de la pócima


Impacientes nos miramos y engullimos aquello de un trago


Era duro


Sigo sin saber qué lleva un chupito sin nombre, pero creí reconocer entre los componentes una generosa dosis de tabasco. Para relajar nuestros dolorídos conductos bucales encargamos inmediatamente varios cubalitros de vodka, que recibimos como agua de mayo


A continuación el destino nos condujo al "Nos", un bar con terraza en el patio de una añeja casa de piedra. Una fuerza animal nos indujo a saltar una verja y encaramarnos por unas escaleritas al balcón de un inmueble privado, sita justo encima de la terraza del "Nos"


Desde allí descargamos nuestras ardientes vejigas en la sorprendida espalda y cabeza de un pobre tipo que se tomaba una copa


Si hubiera decidido matarnos, cualquier juez lo habría entendido. Nuestras familias lo habrían entendido. En lugar de matarnos el pobre tipo acudió a quejarse al dueño del local, y desde arriba lo vimos señalarnos amedrentado


El dueño del local, lógicamente nos recriminó nuestro feo gesto, y nosotros nos retiramos a la carrera, riendonos y dirigiendole a gritos el apelativo "¡Viejo Amargado!"


No recuerdo los detalles, pero imagino que los destrozos ocasionados en nuestra vuelta a casa fueron cuantiosos aquella noche


Hoy mi amigo es funcionario del Ministerio de Educación, y yo soy tutor de un curso de Prevención de Riesgos Laborales


Si bien no me enorgullezco de mis fechorías pasadas sí las recuerdo con una sonrisa e incluso con alguna carcajada cuando me reencuentro con mi amigo


Satán, Vishnu, El Yin y el Yang y el Principio de Entropía Universal estan a salvo mientras exista Vigo

8 comentarios:

Lara dijo...

Hoy sí lo he leído hasta el final. Sinceramente, ahora me das un poco de miedo...:p
Aun así, una historia genial.
UN beso

Jota dijo...

Dos cosas:
1 Genial
2 Lonely Planet

Jota dijo...

Dos cosas más:

1. Después de esto solo visitaría Vigo si me prometen una Lluvia Dorada (Gratis) sentado en una terraza… y escuchando a Amy Winehouse…
2. Eres un maestro, pero publica entregas maricón que seguramente hay gente que (solo) lee los post en el trabajo… y tal…

Jota dijo...

Las dos últimas cosas:

1.Épico será reflotar este blog…Que panda de vagos y maleantes…

2. Tengo una duda de buen rollo y tal:
En este blog hay mínimo dos persones que les van más las gaviotas que las rosas... (Respetable, oiga)… Pero el caso es que también son sabinistas… La pregunta es: ¿Que opináis de que Fran Perea sea considerado persona, digo artista? O más al hilo de lo que comentaba ¿Se quiere menos a Sabina por ello?¿Dejáis el sabinismo para pasar a ser fans de Norma Duval?
Todo dicho desde el más absoluto cariño y respeto…pero soy un jocoso y un cabroncete…ya sabéis…

Luciana dijo...

quiero leer este post pero es muy largo...quiero un copete o sinopsis o algun destacado

Luciana dijo...

lo voy a leer xq prometiste un final morboso

Luciana dijo...

lo lei todo y de una!
de las veces que estuve en Lugo, en el pueblo de mi abuela, visitando a sus familiares...fui a la coruña, a Santiago de compostela...pero nunca llegue a Vigo. La proxima vez que pase por Galicia prometo dedicar unos dias a Vigo y voy a ir a tomar algo al "Nos"...por las dudas no me voy a sentar en la terraza.
salut!

Anónimo dijo...

Cachamuiña, héroe español de la Guerra de la Independencia