viernes, 5 de diciembre de 2008

Destrucción masiva

Termino de leer la última hoja de este maldito y mal editado periódico local y me entran unas ganas irrefrenables de gritar. Estoy sometido a demasiada presión y hace dos días, a las 2.15 de la madrugada, dejé de fumar. Leo la sección del tiempo, las farmacias de guardia, la agenda cultural y mi estomago se revuelve como ese día que tuve que decir unas palabras. La contraportada es el anuncio de una tienda de muebles de baño con una foto pixelada que quiere ser todos los baños construidos después del ‘99: Paredes forradas de gresite de piscina, muebles color wengué y un espejo sin marco. Tomé demasiado café y estoy histérico y mareado. Si hago silencio, puedo notar como la dieta Atkins está provocando la obstrucción de mis venas entorpeciendo una correcta circulación somática. Cada día estoy más pálido; soy una especie de placa de Rayos X, una imagen que le aplicaron el efecto “invertir colores”. Desde el mes de setiembre sólo tengo ganas de que el trabajo acabe rápido, llegar a casa y ver series de la H.B.O. Muero por un plato de “The Wire”. ¿Problemas, dices? -Problema es la restricción de 70 minutos a la que me tiene sometido Megavideo. La familia bien, gracias.

PD: EL otro día pongo la tele, la normal, y veo que Gran Hermano tiene una concursante enana. Bueno, creo que les gusta ser llamada gente pequeña, pero es enana. Uff.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Torre Oculta de Bowden Court (II)

Como decía, al terminar la cena, muchos residentes se pasaban del comedor a la TV Room

Los grupos que se juntaban para cenar solían permanecer juntos en la sobremesa, aunque cabían combinaciones diversas, con algunos individuos sentados y otros pululando de corro en corro en busca de su interés social, o sexual

Si el día era propicio, y solía serlo, en seguida alguien proponía animar la tertulia con ayuda de alguna bebida alcohólica

Lo cierto es que se bebía en Bowden Court, y mucho

También se consumían grandes cantidades de Cannabis Sativa, alforjas de la Erythroxylum Coca, mucha 3,4 metilendioximetanfetamina, y no poca Ketamina. En ciertos círculos no se escatimaban los Inhibidores selectivos de la recaptación de la Serotonina,ni los Antidepresivos Tricíclicos. Proliferaban los Opiaceos sobre los Opioides y puede que en un registro exhaustivo apareciera hasta algún barbitúrico trasnochado

Pero sobre todo se bebía

La cerveza constituía, según el caso, el primer plato o el plato principal del menú. El prohibitivo precio del alcohol destilado hacía a algunos decantarse por los fermentados. Litros y litros de Lambrini, un sucio vino espumoso de supuesto origen italiano, elevaban los ya de por si burbujantes espíritus de muchas residentes. No obstante los seguidores del scotch constituían el clan dominante, sin menospreciar a los bebedores de vodka y ginebra, por supuesto. El ron aparecía solo de contrabando, ya que por algún motivo ignorado el producto caribeño es tratado con despondencia en las licorerías británicas

El principal proveedor del Agua de Fuego era un badulaque cercano, regentado por un simpático aborigen del subcontinente indostánico. Tenía el don de comportarse con sus clientes bowdenianos como amigos de toda la vida. Saludaba a todo el que provenía de la residencia como si fuese casi un pariente, aunque no lo hubiese tratado en su vida. Tenía un secuaz agazapado al lado de la nevera de las cervezas que introducía la mercancía en discretas bolsas de papel cuando ya había pasado la hora legal para vender alcohol. En el mostrador se cobraba mirando hacia otro lado, y bien que le convenía al propietario, ya que los ingresos anuales generados por los alcoholicos bowdenianos superaban sin dificultades el producto interior bruto de Bangla-Desh

Las bacanales se montaban en Bowden en la TV Room, principalmente. Hubo épocas en que se utilizaba el pasillo, lo cual no era del gusto de los residentes mas sedentarios. En las habitaciones siempre hubo fiestecillas más privadas , que por lo general degeneraban en orgías, y algún fiestón de mayores ambiciones que solía terminar como el rosario de la aurora. La temporada de verano propiciaba fiestas al aire libre, organizadas sin pudor en el pequeño jardincito a la entrada de la cercana Iglesia local. Pero sin duda el lugar paradigmático, casi oficial, para beber en Bowden era la TV Room.

Tras algunos tragos los tensos lazos que por lo general sustentaban el complicado aparejo social de la residencia tendían a aflojarse. Así se podía ver cómo aumentaban de tamaño los grupos, hasta que llegaban reunirse temibles hordas de bebedores que a plena luz del día habrían encontrado dificultades para ver los motivos que les hacían permanecer en semejante compañía

Tampoco se cometían aberraciones sociales, cierto es. Los parias seguían siendo parias sin importar cuanto líquido estimulante hubiese bajado por los gaznates. Si se aceptaba a alguno en el grupo era simplemente para animar la velada riendose de él. No era raro ver a un par de docenas de juerguistas festejando animadamente mientras algún solitario recalcitrante se obstinaba todavía en ver la televisión

Si la noche era propicia, y esto tampoco era raro, llegaba un punto en que la fiesta se trasladaba a algún local nocturno de la ciudad. La comitiva embarcaba en buses o en el metro en dirección al lugar correspondiente. Cada día de la semana correspondía acudir a un lugar distinto

Los lunes era habitual acercarse al Walkabout de Shaftesbury Avenue, donde se servian pintas y copas de 25 ml al modico precio de una libra esternila. Los más bohemoios acudían a veces al Ain´t nothing but Blues Bar, donde se organizaban jam session. Los martes correspondía el Sports Café, una discoteca repleta de pantallas de televisión donde se mostraban eventos deportivos a los que nadie hacía caso. Los miercoles eran jornadas de transición, aunque algún kamikaze volvía al Walkabout o a cualquier sitio que estuviese abierto. Los jueves de verano se frecuentaba el Roof Gardens, donde yo trabajaba. Los viernes y los sábados el abanico se abría mucho, y según el caso se podía ir al Fabric, al Zoo, a algún bar de Shoreditch, o al Koko´s, en Mornington Crescent, cerca de Camden, donde tocaban bandas en directo. Mi gusto me orientaba a alguna discoteca del Goodsway de King´s Cross, a donde intentaba a menudo arrastrar a los más valientes, e incluso, si los ánimos estaban exaltados, fatigabamos las frias calles londinenses tras la pista de alguna oscura rave clandestina

El viaje, lejos de constituir un anticlimax, era una fase más del proceso de intoxicación. Esto implicaba riesgos evidentes para el físico de la comitiva. Alguno estuvo a punto de ser despedazado al quedarse atrapado en la puerta de un vagón del underground. Yo mismo estuve a punto de perecer en un par de ocasiones intentando ejecutar arriesgados malabarismos mas adecuados para un circo de tres pistas que para un medio de transporte público

En ocasiones llegar al destino era difícil. No bastaba con un autobus, sino que era necesario hacer transbordo. En estas ocasiones la troupe se disgregaba, y muchos cobardes flaqueaban y volvian por donde habían venido. Esto constituía para mi un motivo especial para seguir adelante, y recuerdo un par de noches épicas en las que un puñado de valientes nos coronamos con la gloria al llegar al garito de nuestros sueños tras una larga y dura odisea

Lo cierto es que no faltaban acomodaticios que, despreciando los elevados retos de la aventura nocturna londinense, prefiriendo conformarse con anodinos y baratos antros destinados al viajero español más cerril y carpeto-vetonico. Estos eran tres: La Caña de España, El Pepe´s y El Quixote

Pero la noche que empezó esta historia el destino no nos condujo niguno de estos anodinos agujeros. No. Aquella noche fuimos al Heaven

miércoles, 15 de octubre de 2008

Otro otoño


Bueno, ya definitivamente esto está muerto, así que ahora sí que se siente uno con libertad para escribir a gusto cualquier estupidez.
Escribir que el otoño en Madrid probablemente sea más llevadero que en cualquier otra parte, pero que aún así para sobrellevarlo: acudo a todo evento social-etílico-cultural que puedo (y en esta ciudad hay a patadas de eso), me he mudado y creo que voy a cambiar de trabajo (otra vez).

Esto -lo del trabajo- se está convirtiendo en costumbre (paréntesis: a más de tres repeticiones de cualquier cosa se le llama costumbre. A más de tres repeticiones al día de cualquier cosa se le llama rutina. A más de tres repeticiones al día de algo que te gusta mucho se le llama adicción y en este mundo, por lo visto las dos primeras categorías son algo bueno y la tercera algo malo, somos así de imbéciles. Cierro paréntesis). Lo que decía, costumbre: cada año, desde hace cinco, me cambio de trabajo.
Creo que seguiré así hasta 2011, año en el que tendré 35 y, o bien me autodestruyo en plan Fuga de Logan para ahorrarle a la sociedad el triste espectáculo de lo que puede ser mi vejez, o me iré al quinto pino con algúna ocupación del tipo coach profesional, monitora de pilates o algo igualmente absurdo en lo que no haya que trabajar mucho, puedas estar todo el día en chándal y se gane pasta fácil...
El caso es que para sobrevivir a los otoños, yo necesito cambios. Me ayudan a distraerme del hecho de que se acerca el fin de otro año más de mi vida y además, una vez que uno se pone no da ni pereza ni nada, en serio: que me cambio de ciudad, que te dejo de una puta vez, que me voy de este curro y ahí os quedáis....mmmhhh, se queda uno de a gustico...
Hombre, siempre hay agoreros, gentuza vamos, que te dicen que si eso es porque no estás contento con tu vida, que si eres un insatisfecho, que si es mejor aprender a valorar lo que se tiene en vez de estar siempre buscando otra cosa, porque así nunca se es feliz...
Yo sigo pensando que hay que estar un poquito muertecito por dentro para rebajar las propias expectativas antes de los 40, pero bueno, esa sería una discusión muy larga como para mantenerla aquí, más que nada porque mantener discusiones con uno mismo se llama esquizofrenia y ya bastante tiene una con lo que tiene.
Y es que yo no opino que cambiar sea bueno. Digo (me digo a mí misma, vamos, en este blog muerto) que sería mejor no querer más cambios, encontrar un hueco del mundo, como el que buscaban los protas de Brooklyn Follies, de Auster (y encontraban) y sentir que has llegado, que ya no quieres cambiar más porque estás donde quieres estar. Pero mientras uno encuentra ese sitio, mejor en marcha que parados, para eso ya habrá tanto tiempo...

martes, 5 de agosto de 2008

recomendado

Para todos los Peter Pan...vieron este corto? me gusto mucho!
le dejo el link (hagan copy + paste):

http://www.youtube.com/watch?v=QVtXe99Ytdc

martes, 1 de julio de 2008

Decisiones, retornos, turbantes

El Domingo (domingo+Eurocopa=Domingo), a las 12 de la noche por un retraso de mi avión, yo volvía de Londres.
Volví arrastrándonos a mí y a mi maleta por todo Madrid, cruzándome con miles de seres vestidos de rojo metidos en fuentes, con trenes de metro pitando, coches de la policía ululando, guiris bailando yo-soy-epañó-epañó-epañó (me contó un amigo que en Lavapiés 300 cameruneses fueron bailando con tambores hasta Sol) .
Llegué a mi casa y me pude beber una Cruzcampo fresquita después de un fin de semana bebiendo pintas en pubs donde todos los periódicos ingleses decían que ojalá ganara España. En esos pubs del Soho donde Jose nos llevaba tratando de que aprovecháramos un poco el tiempo que nosotros tirábamos jugando a las cuatro esquinas entre Bowden, Portobello, el Pub y el Quixote's.
El tiempo se derramó también este fin de semana y antes de darnos cuenta el viernes saltó al domingo pasando por encima de un sábado noche que yo había planeado con salida por Old Street y Stoke Newington y en lugar de eso acabó en un garito en zona 35 aprox con una panda de indeseables que deben haber vivido en la Bowden en algún universo paralelo y comprobé una vez más que los planes son un error, como dar dinero al grupo de teatro.
Y todo ese tiempo pensaba en decisiones erróneas, como haber vuelto, porque nos quedamos a dormir en Greenwich, en casa de un amigo terciario, violinista emigrado allá hace siete años y de esos que ya no volverán y que te hacen preguntarte porqué volviste tú y si hiciste lo correcto. Acabó todo demasiado rápido, pasé por Marble Arch camino de Paddington y recordé cuando me quedé por ahí en un hotel, al que yo trataba de volver después de muchos Teacher's. Aún puedo ver a Jose tratando de montarme en un taxi que se negaba a arrancar si yo no conseguía pronunciar la direción correctamente, mientras Martín y un arbol...
Me monté en el avión, que tras bamboleante carrera por nuestra parte porque llegábamos tarde, despegó con dos horas de retraso, a la misma hora en que comenzaba el partido.
Viajé con la cabeza aún sintiendo el cesped de St. James Park a la hora de la siesta, y pensando de nuevo en decisiones de retorno erróneas, y que Londres, si le quitas el pollo 10 veces por semana no debe ser un lugar tan malo para vivir cinco añitos.
Volvía pensando que un fin de semana, al menos, bien merece perderse una Eurocopa que probáblemente íbamos a perder cuando el comandante, digo yo que con sentimiento de culpa por el retraso y saltándose todas las normas internacionales de vuelo, conectó la radio a la megafonía del avión cuando vió que "El niño" rompía la barrera del sonido y de los alemanes.
Entonces sonó el gol por los altavoces de todo el avión, mientras los españoles ni nos preguntábamos qué había pasado, sino que nos poníamos a gritar, a levantar los brazos, mirando a los desconocidos como a viejos amigos y sonriéndonos como idiotas entre unos cuantos japoneses e indios con turbante que miraban con cara mezcla de desconcierto y cabreo sin enterarse de nada.
Respiré con alivio pensando en decisiones correctas, como volver. Al fin y al cabo, no nos engañemos, en la Brittish esto nunca habría pasado...

lunes, 23 de junio de 2008

Planes y un cambio pequeño

El mes de junio se disfrazó de abril y ha pasado de incógnito, yo ni me he enterado.
Hoy es la noche más larga del año, a partir de hoy vuelven a acortarse los días, ya casi es septiembre, pero antes quedan las vacaciones que, como todo el mundo sabe es ése periodo en el que tienes tiempo para hacer las cosas que supuestamente te gustan mucho, entonces descubres que las cosas que te gustan mucho también dan mucha pereza...
Lo mejor de las vacaciones es el primer día, luego hay un momento de pánico tremendo y empiezas a pensar las cosas raras que no te da mucho tiempo a plantearte el resto del año, a partir del octavo día, cuando empezabas a disfrutar, comienza una angustiosa cuenta atrás de días que se van volando. Yo, este año no quiero que me pase lo de siempre con el exceso de tiempo libre y he optado por programarme:
En primer lugar, quince días para no hacer nada, ni lo que me gusta ni lo que no: nada. Me pienso comprar una caja de valeriana extra fuerte (que algunos llamán Lexatín), una botella -o dos- de Martini y un bote -o dos- de aceitunas. Mi dias consistiran en desconectar el móvil, zambullir y pescar aceitunas y lexatines en el Martini al borde de una piscina, asomarme al blog para si Luciana me sorprende con selvas flotantes pequeñas hiperreproducidas y bonitas o si Martín escribe la segunda parte de su post sobre la Bowden, dejar correos sin contestar y quedar mal.
Mis noches...una dulce inconsciencia.
La segunda parte es un pretencioso viaje de tres semanas por la India en el que no quiero ni pensar: se supone que el momento culminante consiste en atardeceres en Benarés al calor de las piras de cadáveres en combustión. Los que han ido y ha conseguido retornar sin volverse gilipollas (o espiritual, llámalo cómo quieras) me cuenta que cuando la gente no tiene mucho dinero para leña pues chamuscan un poco al pariente en cuestión y lo dejan por ahí flotando en plan churrasco por el Ganges. En fin...

Luego, tras esta regeneración mental francamente impresionante, me mudo de nuevo. Nada importante esta vez, a una calle con nombre italiano un poco más al norte de donde estoy ahora. Una terraza ha sido la causante. Acaba de sonar un trueno, comienza a llover de nuevo, junio no tiene ganas de verano y se vuelve a disfrazar de abril. Me cae bien este junio que es indeciso, contradictorio y ha decidido aguar todas las hogueras de san Juan. Por cierto, el verano es mi estación favorita del año...

miércoles, 11 de junio de 2008

"armar un estanque hace bien" o "nada que ver con nada"

Queria postear algo para actualizar al blog…darle vida y todo eso…pero soy mala escribiendo y nunca se me ocurre nada. Mi vida es bastante aburrida, asi que no tiene sentido contarles nada de eso y además después lo leo y me da vergüenza (esto también me va a dar vergüenza...en fin..)
No quería subir cualquier boludez, pero como nada bueno vino a mi mente… voy a postear una boludez.

Ya les conté que desde que me mudé soy una especie de decoradora medio pelo, ando rastreando muebles, telas, objetos, etc. …en mi mente los combino y pienso que van a quedar realmente bien y hasta creo que soy una gran diseñadora de interiores, pero todo esto desaparece cuando compro “esa” silla, que quedaba taaan bien con “esa” alfombra y compruebo que quedan para el culo.. y pienso que mejor sigo con los dibujitos y el diseño gráfico.

La única vez que no me pasó esto fue cuando armé mi primer estanque…sorpresivamente lo vi tan lindo…tan igualito a lo que me imaginaba…

En 3 simples pasos pueden armar su estanque y esos días en que todo sale mal: ármense un estanquecito!!! y van a ver lo bien que le hace a uno jugar un rato con agua y plantas.
Le mando fotos de uno de los que armé yo. A ese tendría que sacarle algunas plantas y pasarlas a otro...crecieron tanto que estan todas apretujadas.

1. Se necesita un contenedor de cemento sin orificios ni rajaduras, por donde pueda firltrarse el agua, y un manojo de plantas acuáticas (se consiguen en viveros). La cantidad de plantas que compren debe ser acorde al tamaño del contenedor.

2. limpiar con agua y un cepillo todos los lados interiores del contenedor. Enjuagar.

3. Llenar el contenedor con agua y ubicar las plantas acuáticas que hayan comprado.

hay que regar todos los dáas, ya que el agua se consume y evapora mucho.

nota: No sientan lástima por mi después de leer esto...de eso me encargo yo.