viernes, 5 de diciembre de 2008

Destrucción masiva

Termino de leer la última hoja de este maldito y mal editado periódico local y me entran unas ganas irrefrenables de gritar. Estoy sometido a demasiada presión y hace dos días, a las 2.15 de la madrugada, dejé de fumar. Leo la sección del tiempo, las farmacias de guardia, la agenda cultural y mi estomago se revuelve como ese día que tuve que decir unas palabras. La contraportada es el anuncio de una tienda de muebles de baño con una foto pixelada que quiere ser todos los baños construidos después del ‘99: Paredes forradas de gresite de piscina, muebles color wengué y un espejo sin marco. Tomé demasiado café y estoy histérico y mareado. Si hago silencio, puedo notar como la dieta Atkins está provocando la obstrucción de mis venas entorpeciendo una correcta circulación somática. Cada día estoy más pálido; soy una especie de placa de Rayos X, una imagen que le aplicaron el efecto “invertir colores”. Desde el mes de setiembre sólo tengo ganas de que el trabajo acabe rápido, llegar a casa y ver series de la H.B.O. Muero por un plato de “The Wire”. ¿Problemas, dices? -Problema es la restricción de 70 minutos a la que me tiene sometido Megavideo. La familia bien, gracias.

PD: EL otro día pongo la tele, la normal, y veo que Gran Hermano tiene una concursante enana. Bueno, creo que les gusta ser llamada gente pequeña, pero es enana. Uff.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La Torre Oculta de Bowden Court (II)

Como decía, al terminar la cena, muchos residentes se pasaban del comedor a la TV Room

Los grupos que se juntaban para cenar solían permanecer juntos en la sobremesa, aunque cabían combinaciones diversas, con algunos individuos sentados y otros pululando de corro en corro en busca de su interés social, o sexual

Si el día era propicio, y solía serlo, en seguida alguien proponía animar la tertulia con ayuda de alguna bebida alcohólica

Lo cierto es que se bebía en Bowden Court, y mucho

También se consumían grandes cantidades de Cannabis Sativa, alforjas de la Erythroxylum Coca, mucha 3,4 metilendioximetanfetamina, y no poca Ketamina. En ciertos círculos no se escatimaban los Inhibidores selectivos de la recaptación de la Serotonina,ni los Antidepresivos Tricíclicos. Proliferaban los Opiaceos sobre los Opioides y puede que en un registro exhaustivo apareciera hasta algún barbitúrico trasnochado

Pero sobre todo se bebía

La cerveza constituía, según el caso, el primer plato o el plato principal del menú. El prohibitivo precio del alcohol destilado hacía a algunos decantarse por los fermentados. Litros y litros de Lambrini, un sucio vino espumoso de supuesto origen italiano, elevaban los ya de por si burbujantes espíritus de muchas residentes. No obstante los seguidores del scotch constituían el clan dominante, sin menospreciar a los bebedores de vodka y ginebra, por supuesto. El ron aparecía solo de contrabando, ya que por algún motivo ignorado el producto caribeño es tratado con despondencia en las licorerías británicas

El principal proveedor del Agua de Fuego era un badulaque cercano, regentado por un simpático aborigen del subcontinente indostánico. Tenía el don de comportarse con sus clientes bowdenianos como amigos de toda la vida. Saludaba a todo el que provenía de la residencia como si fuese casi un pariente, aunque no lo hubiese tratado en su vida. Tenía un secuaz agazapado al lado de la nevera de las cervezas que introducía la mercancía en discretas bolsas de papel cuando ya había pasado la hora legal para vender alcohol. En el mostrador se cobraba mirando hacia otro lado, y bien que le convenía al propietario, ya que los ingresos anuales generados por los alcoholicos bowdenianos superaban sin dificultades el producto interior bruto de Bangla-Desh

Las bacanales se montaban en Bowden en la TV Room, principalmente. Hubo épocas en que se utilizaba el pasillo, lo cual no era del gusto de los residentes mas sedentarios. En las habitaciones siempre hubo fiestecillas más privadas , que por lo general degeneraban en orgías, y algún fiestón de mayores ambiciones que solía terminar como el rosario de la aurora. La temporada de verano propiciaba fiestas al aire libre, organizadas sin pudor en el pequeño jardincito a la entrada de la cercana Iglesia local. Pero sin duda el lugar paradigmático, casi oficial, para beber en Bowden era la TV Room.

Tras algunos tragos los tensos lazos que por lo general sustentaban el complicado aparejo social de la residencia tendían a aflojarse. Así se podía ver cómo aumentaban de tamaño los grupos, hasta que llegaban reunirse temibles hordas de bebedores que a plena luz del día habrían encontrado dificultades para ver los motivos que les hacían permanecer en semejante compañía

Tampoco se cometían aberraciones sociales, cierto es. Los parias seguían siendo parias sin importar cuanto líquido estimulante hubiese bajado por los gaznates. Si se aceptaba a alguno en el grupo era simplemente para animar la velada riendose de él. No era raro ver a un par de docenas de juerguistas festejando animadamente mientras algún solitario recalcitrante se obstinaba todavía en ver la televisión

Si la noche era propicia, y esto tampoco era raro, llegaba un punto en que la fiesta se trasladaba a algún local nocturno de la ciudad. La comitiva embarcaba en buses o en el metro en dirección al lugar correspondiente. Cada día de la semana correspondía acudir a un lugar distinto

Los lunes era habitual acercarse al Walkabout de Shaftesbury Avenue, donde se servian pintas y copas de 25 ml al modico precio de una libra esternila. Los más bohemoios acudían a veces al Ain´t nothing but Blues Bar, donde se organizaban jam session. Los martes correspondía el Sports Café, una discoteca repleta de pantallas de televisión donde se mostraban eventos deportivos a los que nadie hacía caso. Los miercoles eran jornadas de transición, aunque algún kamikaze volvía al Walkabout o a cualquier sitio que estuviese abierto. Los jueves de verano se frecuentaba el Roof Gardens, donde yo trabajaba. Los viernes y los sábados el abanico se abría mucho, y según el caso se podía ir al Fabric, al Zoo, a algún bar de Shoreditch, o al Koko´s, en Mornington Crescent, cerca de Camden, donde tocaban bandas en directo. Mi gusto me orientaba a alguna discoteca del Goodsway de King´s Cross, a donde intentaba a menudo arrastrar a los más valientes, e incluso, si los ánimos estaban exaltados, fatigabamos las frias calles londinenses tras la pista de alguna oscura rave clandestina

El viaje, lejos de constituir un anticlimax, era una fase más del proceso de intoxicación. Esto implicaba riesgos evidentes para el físico de la comitiva. Alguno estuvo a punto de ser despedazado al quedarse atrapado en la puerta de un vagón del underground. Yo mismo estuve a punto de perecer en un par de ocasiones intentando ejecutar arriesgados malabarismos mas adecuados para un circo de tres pistas que para un medio de transporte público

En ocasiones llegar al destino era difícil. No bastaba con un autobus, sino que era necesario hacer transbordo. En estas ocasiones la troupe se disgregaba, y muchos cobardes flaqueaban y volvian por donde habían venido. Esto constituía para mi un motivo especial para seguir adelante, y recuerdo un par de noches épicas en las que un puñado de valientes nos coronamos con la gloria al llegar al garito de nuestros sueños tras una larga y dura odisea

Lo cierto es que no faltaban acomodaticios que, despreciando los elevados retos de la aventura nocturna londinense, prefiriendo conformarse con anodinos y baratos antros destinados al viajero español más cerril y carpeto-vetonico. Estos eran tres: La Caña de España, El Pepe´s y El Quixote

Pero la noche que empezó esta historia el destino no nos condujo niguno de estos anodinos agujeros. No. Aquella noche fuimos al Heaven

miércoles, 15 de octubre de 2008

Otro otoño


Bueno, ya definitivamente esto está muerto, así que ahora sí que se siente uno con libertad para escribir a gusto cualquier estupidez.
Escribir que el otoño en Madrid probablemente sea más llevadero que en cualquier otra parte, pero que aún así para sobrellevarlo: acudo a todo evento social-etílico-cultural que puedo (y en esta ciudad hay a patadas de eso), me he mudado y creo que voy a cambiar de trabajo (otra vez).

Esto -lo del trabajo- se está convirtiendo en costumbre (paréntesis: a más de tres repeticiones de cualquier cosa se le llama costumbre. A más de tres repeticiones al día de cualquier cosa se le llama rutina. A más de tres repeticiones al día de algo que te gusta mucho se le llama adicción y en este mundo, por lo visto las dos primeras categorías son algo bueno y la tercera algo malo, somos así de imbéciles. Cierro paréntesis). Lo que decía, costumbre: cada año, desde hace cinco, me cambio de trabajo.
Creo que seguiré así hasta 2011, año en el que tendré 35 y, o bien me autodestruyo en plan Fuga de Logan para ahorrarle a la sociedad el triste espectáculo de lo que puede ser mi vejez, o me iré al quinto pino con algúna ocupación del tipo coach profesional, monitora de pilates o algo igualmente absurdo en lo que no haya que trabajar mucho, puedas estar todo el día en chándal y se gane pasta fácil...
El caso es que para sobrevivir a los otoños, yo necesito cambios. Me ayudan a distraerme del hecho de que se acerca el fin de otro año más de mi vida y además, una vez que uno se pone no da ni pereza ni nada, en serio: que me cambio de ciudad, que te dejo de una puta vez, que me voy de este curro y ahí os quedáis....mmmhhh, se queda uno de a gustico...
Hombre, siempre hay agoreros, gentuza vamos, que te dicen que si eso es porque no estás contento con tu vida, que si eres un insatisfecho, que si es mejor aprender a valorar lo que se tiene en vez de estar siempre buscando otra cosa, porque así nunca se es feliz...
Yo sigo pensando que hay que estar un poquito muertecito por dentro para rebajar las propias expectativas antes de los 40, pero bueno, esa sería una discusión muy larga como para mantenerla aquí, más que nada porque mantener discusiones con uno mismo se llama esquizofrenia y ya bastante tiene una con lo que tiene.
Y es que yo no opino que cambiar sea bueno. Digo (me digo a mí misma, vamos, en este blog muerto) que sería mejor no querer más cambios, encontrar un hueco del mundo, como el que buscaban los protas de Brooklyn Follies, de Auster (y encontraban) y sentir que has llegado, que ya no quieres cambiar más porque estás donde quieres estar. Pero mientras uno encuentra ese sitio, mejor en marcha que parados, para eso ya habrá tanto tiempo...

martes, 5 de agosto de 2008

recomendado

Para todos los Peter Pan...vieron este corto? me gusto mucho!
le dejo el link (hagan copy + paste):

http://www.youtube.com/watch?v=QVtXe99Ytdc

martes, 1 de julio de 2008

Decisiones, retornos, turbantes

El Domingo (domingo+Eurocopa=Domingo), a las 12 de la noche por un retraso de mi avión, yo volvía de Londres.
Volví arrastrándonos a mí y a mi maleta por todo Madrid, cruzándome con miles de seres vestidos de rojo metidos en fuentes, con trenes de metro pitando, coches de la policía ululando, guiris bailando yo-soy-epañó-epañó-epañó (me contó un amigo que en Lavapiés 300 cameruneses fueron bailando con tambores hasta Sol) .
Llegué a mi casa y me pude beber una Cruzcampo fresquita después de un fin de semana bebiendo pintas en pubs donde todos los periódicos ingleses decían que ojalá ganara España. En esos pubs del Soho donde Jose nos llevaba tratando de que aprovecháramos un poco el tiempo que nosotros tirábamos jugando a las cuatro esquinas entre Bowden, Portobello, el Pub y el Quixote's.
El tiempo se derramó también este fin de semana y antes de darnos cuenta el viernes saltó al domingo pasando por encima de un sábado noche que yo había planeado con salida por Old Street y Stoke Newington y en lugar de eso acabó en un garito en zona 35 aprox con una panda de indeseables que deben haber vivido en la Bowden en algún universo paralelo y comprobé una vez más que los planes son un error, como dar dinero al grupo de teatro.
Y todo ese tiempo pensaba en decisiones erróneas, como haber vuelto, porque nos quedamos a dormir en Greenwich, en casa de un amigo terciario, violinista emigrado allá hace siete años y de esos que ya no volverán y que te hacen preguntarte porqué volviste tú y si hiciste lo correcto. Acabó todo demasiado rápido, pasé por Marble Arch camino de Paddington y recordé cuando me quedé por ahí en un hotel, al que yo trataba de volver después de muchos Teacher's. Aún puedo ver a Jose tratando de montarme en un taxi que se negaba a arrancar si yo no conseguía pronunciar la direción correctamente, mientras Martín y un arbol...
Me monté en el avión, que tras bamboleante carrera por nuestra parte porque llegábamos tarde, despegó con dos horas de retraso, a la misma hora en que comenzaba el partido.
Viajé con la cabeza aún sintiendo el cesped de St. James Park a la hora de la siesta, y pensando de nuevo en decisiones de retorno erróneas, y que Londres, si le quitas el pollo 10 veces por semana no debe ser un lugar tan malo para vivir cinco añitos.
Volvía pensando que un fin de semana, al menos, bien merece perderse una Eurocopa que probáblemente íbamos a perder cuando el comandante, digo yo que con sentimiento de culpa por el retraso y saltándose todas las normas internacionales de vuelo, conectó la radio a la megafonía del avión cuando vió que "El niño" rompía la barrera del sonido y de los alemanes.
Entonces sonó el gol por los altavoces de todo el avión, mientras los españoles ni nos preguntábamos qué había pasado, sino que nos poníamos a gritar, a levantar los brazos, mirando a los desconocidos como a viejos amigos y sonriéndonos como idiotas entre unos cuantos japoneses e indios con turbante que miraban con cara mezcla de desconcierto y cabreo sin enterarse de nada.
Respiré con alivio pensando en decisiones correctas, como volver. Al fin y al cabo, no nos engañemos, en la Brittish esto nunca habría pasado...

lunes, 23 de junio de 2008

Planes y un cambio pequeño

El mes de junio se disfrazó de abril y ha pasado de incógnito, yo ni me he enterado.
Hoy es la noche más larga del año, a partir de hoy vuelven a acortarse los días, ya casi es septiembre, pero antes quedan las vacaciones que, como todo el mundo sabe es ése periodo en el que tienes tiempo para hacer las cosas que supuestamente te gustan mucho, entonces descubres que las cosas que te gustan mucho también dan mucha pereza...
Lo mejor de las vacaciones es el primer día, luego hay un momento de pánico tremendo y empiezas a pensar las cosas raras que no te da mucho tiempo a plantearte el resto del año, a partir del octavo día, cuando empezabas a disfrutar, comienza una angustiosa cuenta atrás de días que se van volando. Yo, este año no quiero que me pase lo de siempre con el exceso de tiempo libre y he optado por programarme:
En primer lugar, quince días para no hacer nada, ni lo que me gusta ni lo que no: nada. Me pienso comprar una caja de valeriana extra fuerte (que algunos llamán Lexatín), una botella -o dos- de Martini y un bote -o dos- de aceitunas. Mi dias consistiran en desconectar el móvil, zambullir y pescar aceitunas y lexatines en el Martini al borde de una piscina, asomarme al blog para si Luciana me sorprende con selvas flotantes pequeñas hiperreproducidas y bonitas o si Martín escribe la segunda parte de su post sobre la Bowden, dejar correos sin contestar y quedar mal.
Mis noches...una dulce inconsciencia.
La segunda parte es un pretencioso viaje de tres semanas por la India en el que no quiero ni pensar: se supone que el momento culminante consiste en atardeceres en Benarés al calor de las piras de cadáveres en combustión. Los que han ido y ha conseguido retornar sin volverse gilipollas (o espiritual, llámalo cómo quieras) me cuenta que cuando la gente no tiene mucho dinero para leña pues chamuscan un poco al pariente en cuestión y lo dejan por ahí flotando en plan churrasco por el Ganges. En fin...

Luego, tras esta regeneración mental francamente impresionante, me mudo de nuevo. Nada importante esta vez, a una calle con nombre italiano un poco más al norte de donde estoy ahora. Una terraza ha sido la causante. Acaba de sonar un trueno, comienza a llover de nuevo, junio no tiene ganas de verano y se vuelve a disfrazar de abril. Me cae bien este junio que es indeciso, contradictorio y ha decidido aguar todas las hogueras de san Juan. Por cierto, el verano es mi estación favorita del año...

miércoles, 11 de junio de 2008

"armar un estanque hace bien" o "nada que ver con nada"

Queria postear algo para actualizar al blog…darle vida y todo eso…pero soy mala escribiendo y nunca se me ocurre nada. Mi vida es bastante aburrida, asi que no tiene sentido contarles nada de eso y además después lo leo y me da vergüenza (esto también me va a dar vergüenza...en fin..)
No quería subir cualquier boludez, pero como nada bueno vino a mi mente… voy a postear una boludez.

Ya les conté que desde que me mudé soy una especie de decoradora medio pelo, ando rastreando muebles, telas, objetos, etc. …en mi mente los combino y pienso que van a quedar realmente bien y hasta creo que soy una gran diseñadora de interiores, pero todo esto desaparece cuando compro “esa” silla, que quedaba taaan bien con “esa” alfombra y compruebo que quedan para el culo.. y pienso que mejor sigo con los dibujitos y el diseño gráfico.

La única vez que no me pasó esto fue cuando armé mi primer estanque…sorpresivamente lo vi tan lindo…tan igualito a lo que me imaginaba…

En 3 simples pasos pueden armar su estanque y esos días en que todo sale mal: ármense un estanquecito!!! y van a ver lo bien que le hace a uno jugar un rato con agua y plantas.
Le mando fotos de uno de los que armé yo. A ese tendría que sacarle algunas plantas y pasarlas a otro...crecieron tanto que estan todas apretujadas.

1. Se necesita un contenedor de cemento sin orificios ni rajaduras, por donde pueda firltrarse el agua, y un manojo de plantas acuáticas (se consiguen en viveros). La cantidad de plantas que compren debe ser acorde al tamaño del contenedor.

2. limpiar con agua y un cepillo todos los lados interiores del contenedor. Enjuagar.

3. Llenar el contenedor con agua y ubicar las plantas acuáticas que hayan comprado.

hay que regar todos los dáas, ya que el agua se consume y evapora mucho.

nota: No sientan lástima por mi después de leer esto...de eso me encargo yo.




miércoles, 28 de mayo de 2008

Los muertos pensantes

Como dice Onetti en el astillero:
(cito de memoria, eh?) "...sólo le quedaba esperar a que su muerte fuera un hecho conocido por el resto de los seres humanos..." puede que lo contrario de esto sea el estado del blog, la muerte del blog es el motivo para seguir escribiendo en el blog...ya es algo, no? El hecho de que haya muerto sirve para que siga vivo? paradojas bowdenianas, mientras tanto, brindo con los que mueren con las armas o teclados en la mano...
Mi vida (una parte de): acudo a eventos pseudoculturales con la esperanza de reactivar mi encefalograma...pero me temo que ése sí que sigue los dictados onettianos al pie de la letra.
Lo de hoy ha sido una de flamenco y hemos aguantado eh? oleole...pero la fusión y la modernidad han hecho mucho daño (quien sacó al flamenco de los patios y lo metió en los teatros?) el flamenco bueno te remueve las costillas, pero este no era el caso y, francamente, con diez horas de tajo a las espaldas, cuando han leido un "poema" de cuatro páginas sobre la sufrida raza calé, mientras se sobreimponían imágenes de auswitzch, auswicht...el sitio ese de las chimeneas y caían pétalos de rosas sobre la cantaora, cantante, esa estafadora ...nos hemos levantado para evitar que nuestras carcajadas arruinaran el efecto...quiero decir con esto que compruebo casi a diario que hay cosas más muertas que el blog y se pagan y se aplauden. Devaluados luchadores, habitantes de ikea, pobladores de converses, rumiantes de lexatín, no se rindan mientras el cielo no caiga sobre sus cabezas. Y entonces...sigan luchando.

un dibujo, regalo para el blog







creo que al pobre blog solo lo visitamos Leonor, martin, Jota y quien escribe..o será que los demás lo visitan silenciosa y anonimamente?

yo hoy estoy aburridisima y sin ganas de ponerme a hacer la pila de trabajo acumulado que tengo. Hace frío...finalmente llegó el frío que tanto se hizo esperar, y a estas horas siempre entra por mi ventana un solcito que me quita las ganas de trabajar y todos los días entre las 3 y las 5 de la tarde suelo perder el tiempo en cuaquier boludez con tal de no sentarme a laburar...la culpa de todo la tiene el sol.
Trabajar desde casa tiene sus ventajas y desventajas...cuando boludeo y pierdo el tiempo, no tengo jefe que me mire con cara de orto y me obligue a seguir con mis obligaciones.
Me mudé hace poco, pero siento que estoy acá desde hace mucho. Ultimamente todos mis ahorros estan destinados a objetos/cosas/muebles para la casa...Ikea no abrió sucursal en el fin del mundo, pero existen lugares similares que visito bastante seguido...es más creo que salir a comprar cosas para la casa se convirtió en uno de mis pasatiempos preferidos...se que es una imagen triste...pero no voy a ocultarla.
Les dejo unas fotitos que saqué hoy de mi casa...proximamente instalo una camara y hago mi propio reality o mi "E! true hollywood story"...qué patético. En fin...este es mi ahora...en donde paso la mayor parte del día...donde estoy a prendiendo a ser adulta, aunque siempre intento retrasar ese momento lo mas posible. Creo que voy a tener 50 y voy a seguir usando mis Converse y avergonzando a los que me rodeen, por que convengamos que en algun momento el rechazo al aspecto de "adulto" se torna rídiculo.
Estoy escribiendo cualquier cosa...ahora se dan cuenta por que nunca posteo...la escritura no es lo mio...este post es solo un intento por no matar al blog...me niego a aceptar su muerte.

y tal...


Los blogs mueren, mueren como las relaciones de pareja, las ganas de ir al trabajo o el cuidado con el que uno trata su ordenador nuevo. No tengo la intención de analizarlo más profundamente, creo que ya se entiende.

Por otro lado, la i
nminente defunción de este nuestro blog me produce cierto pesar. Creo que es de recibo decir que la forma y el contenido de los post de Martín y Leonor están tristemente devaluados. Antes que un señor soy un caballero, así que les presento desde aquí mis respetos.
Puestos a escribir (un día es un día), me gustaría mostrar mi desconcierto mezclado con cie
rta ilusión, al ver que ese recuerdo cada día más lejano de esa etapa vital en Londres, vuelve a vuestra cabeza de forma tan recurrente...

Llevo unos tres (?) años separado de vuestra compañía.

Mi vida, como la vuestra supongo (aunque nos separen edades, entornos...) a ido tomando un cariz siniestro de vida adulta, con sus laxetines, trabajo, responsabilidades, busca de compañía estable y demás parafernalia superficial que cambia Converse por zapatos de adulto “línea moderna”. Desde luego carece de total profundidad, pero uno se logra convencer de que eso es lo que toca y cambia sus sueños de InterRail por los de una hipotética jornada intensiva y una vida parecida a un catalogo de Ikea. Hipoteca mediante, claro.


Por suerte o por desgracia cada día vivimos más años y eso nos convierte en una generación que a los cincuenta y los sesenta va a sufrir la ya olvidada crisis de los treinta y los cuarenta. Vamos a divorciarnos e intentaremos hacer todo aquello que no hicimos en pos de una vida cómoda, practica y real. Así que aunque alguno de nosotros no llegará si no se propone dejar los abusos, os insto a quedar en esa famosa Bowden Court, para afrontar juntos de nuevo nuestra caprichosa vida...

Faltan algunos años, pero prometo aún siguiendo sin escribir, recordaos tanto como ahora...


Desde mi nuevo piso, tecleando un ordenador mac que no logro comprender os mando un saludo y tal...

martes, 27 de mayo de 2008



Martín, si falló tu memoria ni me enteré por que desribiste tal cual son (o fueron) muchas cosas. Incluso me ayudó a reconstruír muchos de mis recuerdos.
Al lavarropas siempre le heché la culpa de que me encogía la ropa, hasta que tristemente comprobé en una balanza que había aumentado unos 5 kilos y era esa la razon por la cual no me entraban muchos de mis pantalones.
Lo que me gustó leer y lamento habermelo perdido son las cenas...como yo laburaba de noche (no como prostituta, aunque económicamente me hubiese convenido) solo cenaba en el hostel lo días que tenía libres y me acuerdo de mi primer cena que me senté sola en una mesa y, como bien dijiste, se acercó alguien...ese alguien fue Tavo quien me tuvo amablemente "secuestrada" y cuidó de que no hablara con ningún otro grupo por mucho tiempo.

Todo esto lo podría haber dicho en un comment, pero decidí postearlo para que el blog tenga más "vida" y parezca más actualizado.

Les dejo una foto del momento en que comprobé que mi ropa No se había achicado.

domingo, 25 de mayo de 2008

La Torre Oculta de Bowden Court (I)

Lo que voy a contar puede que no sea cierto. Mi memoria funciona de manera caprichosa. A menudo me resulta imposible recordar un nombre, una cara, un número de teléfono...


Sin embargo hay días de mi vida que recuerdo con precisión enfermiza. Recuerdo frases concretas de conversaciones intrascendentes, el azul del cielo y el verde del mar de un día gris o el extraño gesto de un transeúnte que se me cruzó por la calle hace años al que supersticiosamente atribuí un significado arcano

También hay ocasiones que recuerdo pero no sé con certeza si ocurrieron o las soñé. Esta es una de ellas


Viví durante tres largos años en Londres. Los primeros doce meses en un lugar llamado Bowden Court. Es un lugar distinto y difícil de clasificar. Bowden Court pertenece a la London Hostel Asociation. Una institución subvencionada con dinero público que acoge a residentes de muy diversa naturaleza. Tenemos, por ejemplo, los estudiantes asiáticos que se alojan en Bowden mientras realizan sus estudios universitarios. Hay un no muy numeroso pero relevante colectivo que vive de los subsidios de la Seguridad Social - heterogéneo conjunto de enfermos mentales más o menos agudos, mujeres maltratadas, ancianos en el límite de la indigencia y algunos parias más


El grupo más numeroso lo constituyen los aventureros que buscando fortuna, conocimientos o experiencias aterrizan en Londres y se quedan en Bowden como moscas pegadas a una tela de araña. Algunos llegan a través de agencias de viaje que sobornan a la dirección de Bowden para garantizarse la disponibilidad de habitaciones y cobran una cifra exorbitante a sus incautos clientes. Otros, acaban en Bowden de rebote tras varios intentos frustrados de obtener un alojamiento mejor. Este fué mi caso


El edificio de Bowden, en una tranquila calle cercana a Notting Hill Gate, no llama la atención del viandante cuando pasa junto a él, a no ser que el viandante sea un artista mediocre buscando un tema anodino que retratar. La planta forma una L en cuyo brazo más largo se abre la entrada principal. Tiene cuatro pisos además del entresuelo o “basement”. También tiene varios niveles de sótanos inaccesibles para el público. De ellos hablaré más adelante


Entrando en el edificio encontramos la recepción, cuyo aspecto deslucido no es más que un anticipo de lo que vamos a ver luego. Tras un cristal, oscuros individuos procedentes de los peores lugares del mundo atienden a los recién llegados. Son los miembros del “Staff”. Muchos hacen el trabajo a cambio de techo y comida, o en contados casos percibiendo un mísero estipendio. No obstante se comportan con cierta altanería, ya que se consideran una casta privilegiada dentro del inmueble. A la derecha se abre un corredor que da acceso a las habitaciones de los miembros con más rango del “Staff” (los de menor categoría habitan en el subsuelo)


A la izquierda de la recepción están ya algunas de las habitaciones destinadas a los residentes. Son las conocidas como “zero rooms”, en parte porque se hayan numeradas con placas que comienzan con dicho dígito (001, 002 003, etc.), pero principalmente haciendo referencia a la comodidad que ofrecen a sus huéspedes – a los huéspedes humanos, se entiende; las cucarachas y chinches, por el contrario, tienen allí su Shangri-la


El pasillo acaba en la esquina de la L que es la planta de Bowden Court. Es ahí donde se encuentran las escaleras principales del edificio, por las que circulan la mayoría de los residentes en su tránsito de una planta a otra, y no solo transitan, sino que a veces se sientan allí a charlar, a hablar por el móvil, o a vivir momentos íntimos con sus parejas


Descendiendo por las escaleras se llega al “basement”. Aquí se encuentran las principales dependencias de uso común: el comedor, la biblioteca, la lavandería y la sala de esparcimiento, más conocida como “TV room”. La biblioteca es más bien una sala de estudio frecuentada por unos pocos héroes, donde los únicos libros disponibles son los ejemplares extraviados o despreciados por antiguos residentes que acumulan polvo en una estantería de conglomerado


En la lavandería dos lavadoras de fichas se turnan para sistemáticamente destrozar la ropa de los bowdenianos (inevitablemente alguna de ellas está averiada). Tanto ellas como la secadora tienen la personalidad afeminada y triste de los seres que se alimentan con calcetines desparejados. A pesar del aire enrarecido y gris más de un idilio se ha fraguado alentado por el calor eléctrico de la estancia


El comedor es uno de los lugares que más honda huella dejan en los que pasan por Bowden Court. En sus mesas baratas cubiertas con manteles de hule nos alimentamos muchas veces con algo que no debería ser llamado con propiedad comida. El desayuno y la cena van incluidos en el precio de la habitación, y la dirección se esfuerza ostensiblemente por sacar el máximo rendimiento al dinero. Para ello se recurre sin rubor al reciclaje de manera que los filetes del lunes y el martes se convierten en las hamburguesas del miércoles y el jueves, y estas en las croquetas del viernes hasta que toda la materia prima es aprovechada


La hora de la cena era toda una ceremonia cotidiana. Los primeros en aparecer eran siempre los pertenecientes al colectivo de beneficiarios de la seguridad social. Había un viejo con una bizarra afección cutánea que le hacía parecer una momia. Según la leyenda permanecía en una especie de sarcófago todo el día y solo se quitaba las vendas para bajar al comedor. También era notable una australiana madura con problemas de alcoholismo y una personalidad histriónica que le llevaba a enfrentarse continuamente con los que perturbaban la paz organizando fiestas en su pasillo


La mascota de Bowden era Richard, un inglés gordo con aspecto infantil y un moderado trastorno bipolar. Su jornada de trabajo consistía en recorrer los pubs de la zona tomándose una pinta en cada uno e importunando a la parroquia con sus historias desquiciantes. La más famosa era la de las ovejas imaginarias que solo él veía pacer en Hyde Park. Siempre aparecía puntual a la hora de cenar y luego continuaba la velada en la TV room con latas de cerveza de medio litro y la compañía de los pocos que aún se reían de sus excentricidades. Lo recuerdo sentado en una butaca bebiendo, charlando y viendo el fútbol, reclinado de tal manera que su panza se alzaba más arriba que su cabeza, dándole el aspecto de un sórdido oráculo


Si la cena era una ceremonia el sacerdote que la oficiaba era el cocinero; un francés que obtuvo el puesto más por su nacionalidad que por sus conocimientos culinarios. Incluso sobre su origen galo había dudas, ya que se decía que había militado durante años en la Legión Extranjera, en la que ingresó con sabe Diós qué crímenes pesando sobre su alma, y en la que obtuvo el rango de sargento


Con dignidad castrense permanecía firmes tras el mostrador en que se servía la comida, como si defendiese una trinchera en Argelia o el Somme. Blandía la cuchara con viril y socarrón gesto de arrogancia, cómo queriendo decir: ¿La comida es una basura, verdad? ¡Pues a ver quien tiene cojones de decírmelo a la cara!


La hora de la comida era también una ocasión social. Importaba mucho con quién se sentaba uno, y la actitud durante la colación. Las bromas, la desazón o incluso la ira cundían dependiendo de si la calidad de los alimentos de la jornada era mala o peor. Los tiburones, buitres y hienas acechaban las mesas donde se sentaba alguna novata solitaria. Los grupos consolidados juntaban varias mesas hasta formar auténticos banquetes


Los grupos se formaban por nacionalidad, edad, y antigüedad en la residencia. Los novatos tendían a agruparse para protegerse, como herbívoros de la sabana. Los solitarios generalmente se mostraban ansiosos al hacer cola para la comida. Luego se dirigían dubitativos buscando una mesa como niños perdidos en unos grandes almacenes. Algunos pocos buscaban la soledad deliberadamente. Este era el caso de Siyani, mi compañero de habitación del que hablaré más tarde


Al terminar la cena los bowdenianos iban pasando a la "TV room", a fumar, hacer tertulia, socializar, y primordialmente, a planear la juega nocturna

(Continuará)

domingo, 13 de abril de 2008

Desapariciones

Alguien ha leido "Los mares del sur" de vázquez Montalbán? Habla de una desaparición al revés, a veces la gente se va...aunque esté cerca, estados de ánimo contradictorios, cambios de personalidad que llegan sin motivo aparente...y bluf, pof! El individuo que conocias se ha ido, aunque le sigas viendo cada día.

A veces la gente desaparece porque se va muy lejos y veces sólo no los vemos porque se refugiaron en un lado del pensamiento donde no llegamos nosotros: "La escala de los mapas" de Belén Gopegui es otro punto de referencia recomendable para potenciales fugitivos de la relidad. Un tipo busca un rincón donde esconderse, un recoveco de su cerebro, un pliegue del mundo, un espacio donde desaparecer de la realidad un rato.


A falta de ser Houdini a veces uno no encuentra mejor manera de escondite que la geografía, y te cambias de sitio, convences a seres nuevos para ser tus amigos y te quedas en un trozo de vida diferente que has creado, donde apartarte un rato de ti mismo, La novedad puede alimentar el olvido mejor que muchas drogas y, sin saber como, inventas una rutina donde eres otro.


Desapareces para los que te conocen y guardan versiones de ti a las que no te apetece mucho enfrentarte y crees que estás bien, sobre todo al principio, pero en el agua honda es dificil hacer pie, y se pierde a veces la noción de quien es uno realmente, entonces te asaltan nostalgias feroces de cuando en cuando. Y te gustaria desnavegar los mares del sur hacia atrás, tocar la orilla de la que viniste. De vez en cuando algún amigo prende una bengala, aunque sea con alcohol y te la lanza, lo mismo se cree que ni la has visto, pero ilumina durante un rato el camino de vuelta...


Mmmmhhhh, releo esto...desparición, si , pero cerebral?....disculpen las molestias los que llegaron al final, es por prolongar la agonia del blog...

lunes, 31 de marzo de 2008

No, no?

Oye, el blog ha muerto de verdad?Qué es de vuestra vida?Martín, vuelve y sigue escribiendo aquí tu novela!! J, usa la Bluberry esa y manda algo, Jose, reponte de las fallas y ponnos al día de tu era post-londinense...Angel, deja de ver Perdidos y despiérdete un momento... Lu, pintale algo al blog, anda...Cata, cuentanos de nuevo el lado grupi de la vida, Irene...haz tu primer post...No saber mucho de vosotros es un rollo, pero no saber NADA.....me importa una leche que nadie más que nosotros lea el blog. Tiene la ventaja de que puedes escribir chorradas sin sentido y nadie se entera. Aquí va un ejemplo:

Para empezar, como mi cerebro ya se ha convertido en puré, necesito ayuda exterior, os pondré una cita que he encontrado en uno de esos libros que me leo los viernes por la noche mientras la mitad del universo está tratando de tirarse a la otra mitad (si, mi vida es así de apasionante): "El caracter se forja los domingos por la tarde" dice un tal Ramón Eder, y yo doy fé de que con un par de domingos como el mio de hoy me voy a volver de titanio.
Y es que ultimamente todos los días son un poco domingo...Ramón Eder no comenta nada de los domingos por la tarde con resaca...pero yo, para evitar el pánico pre-lunesino que me provoca ir a trabajar tengo astutos planes consistentes en: a)poner un negocio millonario en internet, pero teniendo en cuenta cómo va el blog, me lo estoy replanteando. b) escribir un libro que tenga más tiraje de los pilares de la tierra y el codigodavinchi juntos y luego vivir de los adelantos de mis editores toda la vida. Ya tengo el título: "La cárcel de los lúcidos" se llamará el pastiche...ahora sólo me falta la lucidez, yo la busco, pero creo que no está al fondo del vaso...mientras tanto el plan c ) es leer el blog. Volved a escribir, por favor...

domingo, 2 de marzo de 2008

El Blog ha muerto

A partir de ahora escribiré aquí, todos los miembros de este putrefacto blog sois bien recibidos


Objeto Perdido

domingo, 17 de febrero de 2008

Parias de la España Profunda


El Batu y John Cobra

Dos freaks poligoneros, a imagen y semejanza de aquellos que pululaban por mi barrio durante mi adolescencia, solo que la demencia de estos multiplica por varios factores la de aquellos

Se que una de las reglas acordadas en el Blog es no postear videos, asi que pinchad sobre el hipertexto de arriba si quereis conocer el fenómeno

Eso si, estad preparados para un chute de realidad que podría resultar sobredosis

lunes, 11 de febrero de 2008

Lunes

1. Lo peor no es hacer el ridículo contra el Sevilla, lo jodido es que el Madrid gane de esa manera...
2. Amy Winehouse es lo máximo y punto. Si la gente no puede entender que para tener esa onda soulera- motown es absolutamente imprescindible ser adicto al crack, es que son imbéciles...
3. Mi doctor es lo máximo, hace unos silencios más largos que Jesús Quintero. Además sostiene que en NY hay fármacos
"psiquiátricos" que se dan a partir de cierta edad de modo preventivo. Lo amo.

PD: Estoy tomándome unos días de respiro laboral, así que voy a mandar todos lo post (serán pocos) desde este aparato geni(t)al.
Enviado desde mi dispositivo inalámbrico BlackBerry®

Nadie quería que llegara este momento

1. Nunca en mi vida había estado tan triste como cuando me enteré que se terminaba los Soprano.
2. El final que he visto como 8 veces, no sé si es el mejor final del mundo...
3. Debería ser ilegal dejar que se termine una cosa así...

Estoy terriblemente consternado... Podían contar tantas cosas más...

Era eso.


Enviado desde mi dispositivo inalámbrico BlackBerry®

domingo, 3 de febrero de 2008