
En el mundo que nos ha tocado vivir, en este sucio y sobado mundo empapelado de carteles publicitarios -encolados una y otra vez sobre viejos anuncios hasta hacernos dudar si el mismo orbe no será sino una enorme bola de papel- ya se hace raro oir hablar de conceptos rancios como el Bien y el Mal
No es por escasez de moralistas, ya que proliferan doquiera que se les proporcione un minimo sustrato de inmundicia y el cálido influjo de los rayos catódicos u hondas ertzianas
Más bien resulta que nuestro tiempo multicolor y multimedia deslumbra cual aurora boreal a los pobres videntes, y una triste imagen en blanco y negro no logra elicitar reacción alguna en nuestros hiperactivos cortex visuales
No obstante, no ha mucho en una galaxia muy, muy cercana, un grupo de individuos entre los que me cuento se reunía periodicamente para visionar films añejos, dirimir diatribas morales y contribuir al progreso de las nobles destilerías escocesas
Estos individuos teníamos poco en comun, solo una cosa nos unía, estudiabamos la misma carrera: Psicología
Nos unía además la comunal certeza de un futuro incierto: herederos de una estirpe antaño privilegíada los
Licenciados nos encontramos de pronto desterrados de los estratos superiores de la sociedad y arrojados a un páramo de incertidumbre y sordidez
Entre la turba de desposeidos los
Licenciados en Psicología constituimos quizá el más bastardeado de los clanes. Nuestras opciones eran menos que pocas, y ninguna alagüena: servir al Rey o al Mercado
Servir al Rey representa un largo camino sin apenas esperanza, en el que sucumben diez por cada uno que llega a la meta.
Al PIR, por ejemplo, -examen equivalente al MIR para obtener la especialidad Clínica-se presentan miles para disputar un puñado de plazas. Los Licenciados entrenan durante años para este torneo cuyo único premio es un puesto eventual con un salario mileurista
Sin embargo este es el camino de la Luz. El que llega a la meta logra utilizar sus conocimientos para hacer el Bien y ayudar al débil mejorando la sociedad
Servir al Mercado es el camino más fácil. Una senda practicable hacia la prosperidad, el poder y quizás, la recuperación de los privilegios perdidos. Muchos son humillados y no ruedan pocas cabezas al lodo, pero es el camino que eligen "los sensatos"
El camino del Mercado es el camino del Mal; utilizar la Ciencia para beneficiar a los poderosos, discriminando de entre los débiles quienes son y quienes no son engranajes útiles para la maquinaria del sistema
El camino de la Oscuridad empieza recogiendo curriculums en una ETT, y asciende por pasadizos y torres siniestras hasta la planta noble de un rascacielos, morada del Emperador Palpatine o Barad-Dür Sauroniana
Para mis camaradas y para mi la elección resultaba dura, pero clara. La luz y la oscuridad quedaban separadas esta vez por una nítida linea -como el día y la noche en la superficie lunar- dejando la penumbra relegada a los más reconditos recovecos
Deseandonos suerte nos separamos para emprender nuestras respectivas travesías. Yo dudaba
Mis sentimientos más nobles se enfrentaban a los más viles. Ora anhelaba sacrificar mi vida por mantener la pulcritud de mi alma inmortal ora ansiaba saciar mi sed de placeres terrenales
Dudando y al mismo tiempo animado por un pensamiento antiguo albergado en las profundidades de mi mente recorri vias pertenecientes a un camino, al otro o a ninguno.
Crecía dentro de mí el deseo de ignorar la evidencia, la necesidad de escoger entre una u otra opcion, y poco a poco fue efirmandose la determinación de abrir un camino nuevo
Los reconditos recovecos en que la luz y oscuridad se confunden en penumbra son ahora mi camino y mi morada
Así es como comienza mi historia
La historia del
MERCENARIO